Physis


Bosque y sol, de Max Ernst



Gracias por hacerme sentir que no soy tu prioridad, aunque tenga un lugar en tu universo. Qué agradable gravitar en torno a diferentes soles.

Por dejarme resolver lo que vos no podías. Por no disimular que no podías.

Por no escribirme un mensaje tranquilizador totalmente dispensable (tal vez falso). Por no asumir que tu mensaje tranquilizador es indispensable.


Por respetar devotamente mi negativa. Por descubrir mi negativa aún antes de preguntarme, antes de que yo me lo pregunte.


Por dejarme a mano todo lo que hace falta para estar sola. Eso me hace amar más tu compañía.


Por hablarme a veces, no siempre, y no de todo. Por aceptar que tal vez pase un tiempo indefinido entre un mensaje y otro, y que esa indefinición sea estimulante en vez de angustiante.

Por domesticar la ansiedad.


Por hacerme saber cuando mi huella es destructiva.


Por cuidarte más de lo que yo te podría cuidar.


Por no esperar nada.


Gracias.