Para qué


Notas de Hilma af Klimt


Todo lo pensado hoy ya se pensó. ¿Existe una experiencia acumulativa, o hay empresas que deben ser retomadas en cada generación, todo otra vez? Pensar lo mismo que otres pensaron, y llegar con suerte a una conversación que es, por lo menos, incompleta en comparación con la que tuvieron las luminarias de otras épocas. Hacer el camino sin saltear un paso, caer en pozos que se había aprendido a esquivar. Destino de sonámbulos.

Les sabies se agarran la cabeza al vernos. Nos preguntan: ¿por qué? ¡Si ya hablamos y escribimos sobre esto! Y aun así recaemos. Nos ampara la creencia de que las circunstancias son distintas, de que el contexto ahora es otro, de que la experiencia personal es intransferible, y por eso nos lanzamos una y mil veces. Puede haber una cierta soberbia también, la sensación de que lo haremos mejor que quienes nos precedieron.

En general no vemos ningún resultado. No apreciamos la diferencia que produce nuestra acción. ¿Para qué, entonces? Para que a la noche, cuando nos acostemos, o a la mañana al abrir los ojos, tengamos el vislumbre de que estamos amando.