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Lo matriarcal


Jóvenes de la antigua sociedad matriarcal Nayar, del sur de India


Impactó como una piña en medio de la cara.


Aun siendo joven, aun siendo casi niño, ya tenías todos los tics del adulto.


Instaurar otro sentido común. No es mejor ni resuelve todo. ¿No es mejor? Bueno, depende: ¿es mejor el chocolate o el dulce de membrillo?


Sólo desde la fortaleza se puede empezar a intentarlo, porque en el camino se trastocan la economía, las relaciones políticas, las estructuras familiares, la forma de divertirse y de morir.


¿Es justo que las mujeres administren los bienes? Es ocioso hablar de justicia. Es como es.


Un clima gregario impide que arrecie el sentimiento de soledad despiadada al enfrentar el terror que, como seres criados en este mundo, sentimos cuando penetramos en zonas liberadas.


La noción de privacidad, en el mundo de las redes. La noción de compartir, mediada por las redes sociales. El sentido común del intercambio justo como única organización económica posible. La necesidad de un líder. La posesividad. Cosas que juzgamos “naturales”. Pero aun sin entrar en el debate de si lo son, hasta los pájaros se estrellan contra los vidrios impolutos de los rascacielos.


Experimentar para transmutar.

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