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Cucharas


Dos mujeres, de Leonor Fini


Magnolias. Narcisos. Lirios. Escribir los nombres de las flores es invocar su perfume.


Al filo del abismo, con la punta de los pies ya fuera de todo apoyo, veo nubes abajo y bastante más lejos diminutos fragmentos de tierra. Describir el equilibrio en la cornisa causa secreciones de adrenalina.  


Correr en el pasto. Dar vueltas como un trompo hasta marearse. Bailar de a tres. Despertarse con el sol en la cara. Chupar un limón. Todo esto existe, aquí, ahora. Podemos llamarlo brujería o causa y efecto. 


¿Hay misterio? Misterioso es que hagamos como si nada, que no aprendamos a pensar y crear, que no pongamos ya mismo la imaginación en sintonía, que permitamos al miedo adueñarse de la producción audiovisual que puebla nuestro universo de fondo ¿por incapacidad, por costumbre, por morbo...?


Como dice el Kularnava Tantra, somos "como la cuchara que no conoce el sabor de la miel que contiene".



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