El día que nevó en Buenos Aires

Yo estaba caminando hacia la casa de mi abuelo, bordeando el jardín botánico. Era domingo, lloviznaba y había algunos paraguas en la calle. De pronto la lluvia se volvió copos, y lo advertimos porque su recorrido dejó de ser una línea recta en dirección al asfalto y comenzó a ondularse.

Miré hacia arriba: las copas de los extranjeros árboles que pueblan el botánico ya estaban juntando algo de blancura. Me acuerdo de haber pensado en el eternauta. ¡Nieve en Buenos Aires! (Nunca nieva por acá. Tanto es así que en el cómic de ciencia ficción más famoso entre los porteños, El Eternauta, la ciudad es invadida por una nieve que mata a todes les que toca).

Me senté en un café frente al jardín, lo que probablemente era el plan original hasta que se hiciera la hora de merendar con mi abuelo, pero ahora el objetivo había cambiado: nada de lecturas, sólo mirar la nieve y grabar esa imagen en mi memoria de treintañera para contarles una historia a los nietos y nietas de otres.

Al evocar ese recuerdo me viene todo lo que hice ese día, dónde vivía, las personas que ocupaban mi pensamiento por esa época, mis planes del momento… Y así como a mí, si vos ya tenías conciencia en ese instante y andabas por acá, seguro te pasa algo parecido. Fue un día atravesó la vida de todes les que compartían esta geografía. ¿Qué otro día podríamos usar como punto de referencia para preguntarnos “qué estabas haciendo en tal fecha”, habiendo pasado años del momento?

Y no fue sólo ese día: las frases pueden empezar “el año que nevó en Buenos Aires…”, porque esa circunstancia natural con mayúscula, ajena a nuestras minúsculas voluntades humanas, creó un nuevo punto en nuestro calendario, una fecha de hermandad entre quienes coincidimos por estos pagos. E incluso entre quienes viajaron justo ese día, porque se acuerdan de que no estuvieron, de que escucharon la noticia y pensaron “pucha…”.

¿Será por eso que las películas de catástrofes naturales tienen tanto éxito? Ponen excusas para tocarnos con historias y para hacernos dejar de lado lo que sea que estemos haciendo, pretextos para estar presentes… ¿Qué hiciste vos el día que nevó en Buenos Aires?