Gossip blog


Saying Grace, de Norman Rockwell

Mi blog me habla. Me da sugerencias para escribir, y en esas sugerencias me aparecen tus gustos. Todo lo que vos buscás y escogés mi blog me lo muestra para que te escriba algo especialmente dedicado. Pero me eduqué para no subestimar ni ser condescendiente con el que lee o el que escucha.

Me pregunto si esa tendencia de producir lo que el otro espera, llevada al extremo nos va a hacer consumir una y otra vez las mismas cosas hasta el hartazgo, contenidos elaborados a partir de nuestras preferencias que surgen de una oferta más y más acotada.

En este caso el aburrimiento máximo puede ser el impulso que faltaba para salir a buscar nuevos horizontes. La duda es si seremos capaces de concebir esos nuevos horizontes más allá de la estrechez de miras de nuestro Google personal.

A propósito, este artículo que habla sobre inteligencia artificial me pareció muy pertinente.