Juguetes

January 26, 2019

Sentaet custom tour, por Coté Escrivá

 

 

Voy a todos lados con mi visión láser. Es un juguete que te permite ver las oportunidades, o inventarlas. La vieja incógnita emerge nuevamente: si las cosas existen antes de que estemos nosotros ante ellas para percibirlas (antes, después, alrededor…). Por lo pronto, con mi juguete reconozco algunas oportunidades. 

 

Llego con toda la atención puesta en eso, no hay nada de espontáneo en la cuestión. Pero no me apena ser tildada de calculadora. La oportunidad siempre precisa dos partes, y las que yo detecto tienden a ser útiles para ambas. Entonces me siento realmente bien. 

 

Mi juguete láser sólo anda cuando estoy de buen humor. Si en algún momento me disperso de mi propósito o pierdo esa sensación base de “cosa buena sucediendo” (no se me ocurre otra forma de describirla), mi visión se reduce a lo inmediato, a lo corto, y en ese acotado radio las oportunidades casi no existen. Por eso necesito alimentar un manantial interno de “buenas cosas sucediendo”, que no tiene mucho que ver con las “cosas que suceden”, sino más bien con cómo yo las recibo.

 

Para eso tengo otro aparatito. Me lo pongo a la mañana, aunque a veces ni preciso. Otras veces precisaría muchísimo, pero me olvido. Es una especie de anteojo que te permite descubrir todos los gatos pardos que hay por ahí andando, y maravillarte con sus matices únicos, porque nuestro vocabulario limitado nos fuerza un poco a encajar la apreciación y cuantizar los colores. En un primer momento, estos lentes te hacen ver algunas formas movedizas en la oscuridad, descubrir que no se trata apenas de una pared negra. De a poco vas distinguiendo las particularidades, los movimientos, aprendés a ver tímida luz donde antes había ausencia. Nota mental: no debería olvidarme nunca de ponérmelos. 

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