Sopesar

December 23, 2018

 

Fotograma de Naked lunch, de David Cronenberg

 

Si te iniciaste en la escritura con teclado (de computador, de máquina…) sin tomar ningún curso para ello, ya lo sabés: primero se mira el teclado. Es difícil aprender a escribir sin mirarlo, al teclado. Te dicen y tenés la sensación de que lo ideal sería mirar la pantalla, pero es difícil porque no es lo inmediato. La pantalla es el mediano plazo, y el corto plazo por ahora lo es todo.

 

Ergo, mirás el teclado, e incluso descubrís y corregís errores sin mirar la pantalla. Algunos. Después levantás la vista y la pantalla denuncia otras equivocaciones, pero nada grave, hacés rápidos toques y seguís adelante, la vista baja, la urgencia que apremia. 

 

En algún momento, a algunes nos agarra la oscura certeza de que hay que dar el paso y elevar el mentón. Nuevas sensaciones, nuevos horizontes, escribir con el fondo de la mirada vertical en lugar de horizontal, muy parecido a caminar sin mirar el piso. Y el desafío máximo es corregir sin mirar el teclado, deshacer y rehacer sin perder la concentración en el destino, en vez de volver a enfocarse en el camino. ¿Es mejor? Es diferente, te leés todo el tiempo, porque tu mirada no consigue evitar reunir sílabas y formar significados. Pensándolo bien, escribir mirando la pantalla no es distinto a hacer un manuscrito, en que los focos de atención están muy próximos, la letra que se forma y la palabra recién vertida al papel.

 

Puede ser un hiato más o menos extenso entonces, entre que uno pasa de contemplar el texto mientras se escribe en el manuscrito a mirar el texto mientras se plasma en la pantalla. Me recuerda las cosas que aprendemos con inmenso trabajo para lograr un resultado tan parecido, tan mínimamente mejor. Nota mental: sopesarlo muy bien antes de iniciar una de esas grandes transformaciones. 

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