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Escribo. Todas las semanas. Al principio, la mayor parte de los textos parecían tener un único destinatario (las cosas que te decís escribiendo pueden ser sorprendentes); pero desde que empecé a compartirlos, se transformaron en punto de encuentro con el mundo.

En esa galaxia azul, que todavía no me toca

Viviendas hidroespaciales en la constelación de Yael, Gyula Kosice “Si no hablo de mí, de quién voy a hablar” El título del artículo y la frase son de Javier Martínez. (Escribir siempre sobre las mismas cosas. Reflexionar como una forma de vestirse una cantidad limitada de ropa, de combinarla hasta agotar esas posibilidades que parecen pocas y son muchas, pero finitas. Y después, bucear en lo profundo, porque otras cosas tienen que aflorar a la superficie, otros seres inmensos que viven en el fondo del mar, ignotos para la mayoría de los seres de la superficie). Cuando mi abuela hablaba de figuras públicas, estrellas de la televisión o personajes diversos, mi abuelo la censuraba en el acto.

Protagonismo

(Este no es un retrato de Safo, pero por una de esas cosas de la historia, cuando buscás "Safo" te aparece este retrato de una joven romana del siglo I e.c. Algunos aseguran que Safo nunca habría mordido la punta del lápiz). Es mi cumpleaños, pero quiero que sea también el tuyo. Como pasa en las canciones de Safo, en que la narradora describe las miradas de los novios y su ardor interno, pero al mismo tiempo, ella y vos y yo, que también somos llevades a la posición de participantes actives de la trama, somos protagonistas de la escena, acompañamos con sentimiento gemelo a les enamorades, arrastrades en la avalancha de emoción. Nuestros festejos tienden a acentuar la redoma egoica que aísla

Como si fuera esta noche

Fotograma de la película Arizona dream (en la cual en un momento se canta el famoso bolero) Algunas mujeres deben haber entrado al convento para estar tranquilas y pensar. ¡Hay tanto sobre lo que pensar! Y también están las mieles de no pensar. Se sufre un poco mirándolas. Yo no puedo, no podría restarme a la sexualidad manifestada. Al menos ya logré concebir (presenciar) la felicidad asexual. Todos mis prejuicios derruidos. “No puedo perder tiempo con eso”. Tiempo perdido o tiempo ganado, depende para quién en qué momento. Por momentos, no puedo perder tiempo con nada, aunque el precio de eso es que también me pierdo de ganar algunas cosas vitales: vínculos, oportunidades, sorpresas, lo mág

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